Zapatos infantiles

Zapatos que dan empleo a madres solteras

Diana Arévalo inició una empresa de calzado especial para niños de 0 a 5 años. Con el tiempo se le unieron varias madres solteras.

En 2001 Diana Arévalo inició su fábrica de calzado para bebés y niños hasta los 5 años, estos zapatos les permitirían caminar y garantizar el adecuado desarrollo de sus pies así sus padres no tendrían de que preocuparse.

Inició con solo una trabajadora, que ya  tenía experiencia de haber trabajado en un gran taller de zapatería.

Justo en el arranque de Zapatos Migues, la primera empleada de Diana estaba atravesando por un divorcio: “me ha ido mal, tengo 2 niños y no tengo tiempo para tener un horario”.

Diana tomó el riesgo y le dio flexibilidad en el horario. Le asignó la tarea de troquelar el cuero para los zapatos desde su barrio: Ciudad Bolívar.

“Empezamos con una persona y las demás se fueron uniendo, lo bueno es que ellas se colaboran mucho, definitivamente se empoderan viendo su producto, cuando la gente lo acepta, para ellas es la felicidad”, recuerda Diana.

Hoy son 8 mujeres con sus máquinas, que producen cada mes cerca de 1.500 pares de zapatos para niños entre 0 y 5 años. Todas se venden en las diferentes tiendas propias y puntos de “Los 3 Elefantes y Travesuras”.

Las trabajadoras de Zapatos Migues desarrollaron el amor por su trabajo y se empoderaron de su rol como cabezas de hogar y mujeres trabajadoras, capaces de lograr todas sus metas. La empresa les paga por producción y de este modo ellas pueden acompañar a sus hijos al colegio, al médico o a lo que necesiten.

Lo más difícil de Zapatos Migues, según su creadora, es el sostenimiento de la empresa misma.

Tanto ella como sus trabajadoras acordaron desde el principio tomar las medidas que fueran necesarias para reducir los gastos cuando se necesite, pero mantener la producción y la mano de obra.

Tuvieron que pasar de unas oficinas grandes muy bonitas a una oficina pequeña, para cumplir con todos nuestros proveedores, seguir haciendo estos zapatos y cumplir sobre todo con ellas. Hay que ser muy cumplidos en especial con los pagos porque son una población vulnerable y aveces incluso vive del fiado de la tienda”, explica Diana.

Estos zapatos están dirigidos a un público específico y que, con el tiempo, deja de acudir a la empresa. Sin embargo, su creadora y los distribuidores encontraron que muchos de sus clientes suelen recomendarle el producto a su círculo cercano, lo que permite que las ventas se mantengan e incrementen.

La meta de Diana es fabricar zapatos para niños hasta los 10 años, ampliar la producción para llegar a más cadenas de distribución, abrir nuevas tiendas e iniciar un nuevo camino en otros países.

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